miércoles, 28 de septiembre de 2016

Leche radiactiva

MÉXICO, D.F Hace 28 años exactamente se registró el más grave accidente mundial provocado por el hombre. Fue el 26 de abril de 1986 en la planta nucleoeléctrica de Chernobyl, Ucrania, república entonces perteneciente a la Unión Soviética. Como consecuencia, la nube radiactiva que produjo bañó a casi todos los países del norte de Europa entre ellos la República de Irlanda, eminentemente ganadera, a la que México compraba, y sigue comprando, leche en polvo desde la década de los sesenta. No obstante que la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una alerta internacional y se dieron múltiples avisos, en lugar de suspender la compra de ese lácteo envenenado México adquirió de manera criminal mucho más de 40 mil toneladas que fueron distribuidas en todo el país, tanto por la Conasupo como por muchas otras conocidas firmas especializadas en leche materna. Miles y miles de niños bebieron el lácteo envenenado. Todo lo anterior, y mucho más, mediante una serie de reportajes, Proceso lo dio a conocer en 1988.


Ahora, a 28 años de distancia del accidente, durante una nueva investigación llevada a cabo por el semanario, se abren presunciones de que la leche contaminada haya provocado la muerte de un número indeterminado de infantes como Alba Zagnithe Sánchez Mejía, de 15 años y de Maribel Torres Delgado, de 13, quienes fallecieron en el Hospital Infantil “Federico Gómez” en 1997 y 1999 respectivamente. Los padres de las menores, el ingeniero Teodoro Torres Goldaraz y Enrique Sánchez Alvarado, exigen -al sostener que las niñas ingirieron la leche de Conasupo y de otras firmas, en las fechas que coinciden- se abra una investigación con la finalidad de saber si el lácteo radiactivo fue la causa que cortó la vida a sus pequeñas.
La doctora Rocío Cárdenas, jefa del Departamento de Oncología del Instituto Nacional de Pediatría (INP), sostiene, sin atreverse a involucrar la leche radiactiva como causa de los fallecimientos, que entre 1987 y 1997 fue notable cómo aumentó la incidencia de cáncer infantil. En entrevista con Proceso, Cárdenas, quien sigue siendo la jefa de Oncología del INP, desde aquellos tiempos, reafirmó las declaraciones que hizo el 29 de diciembre de 1997 a la reportera Ángeles Cruz, del diario La Jornada: “La incidencia de cáncer infantil aumentó 300 por ciento en la década que va de 1987 a 1997, al grado que se  calcula que la afectación anual es de unos 900 niños de los cuales el 30% muere”. La oncóloga afirmó categórica a Proceso que nunca se ha dado seguimiento a esos u otros casos.
Sin embargo, al continuar con el afán investigativo el Hospital Infantil “Federico  Gómez”, por órdenes directas del doctor José Alberto García Aranda, se niega rotundamente a abrir sus archivos argumentando “inexistencia de información”. Al respecto el pasado 18 de marzo María Magdalena López Simental, jefa de Bioestadística y Archivo Clínico, del hospital, reunió a su personal y les señaló que había “órdenes superiores” para impedir el acceso al archivo muerto especialmente a la revista Proceso que solicitaba datos de niños que hubieran ingresado con diagnóstico de cáncer entre 1987 y 1997. Y, en la misma disposición, por su parte, la Secretaría de Salud responde textualmente por medio de la Lic. María Almendra Castro Macedo, directora de Coordinación, Normatividad y Difusión: “Esta Dirección General no cuenta con informes sobre ingresos hospitalarios a unidades médicas de la Secretaría de Salud, ya que esta información no es captada por nuestro sistema de información”.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario